jueves, 9 de octubre de 2014

"UNA PISTOLA PARA RINGO" (Duccio Tessari, 1965)



“Una pistola. La mia vita per una pistola”

“Una pistola para Ringo” (Duccio Tessari, 1965) es un western de tono desenfadado que pone de manifiesto que se puede mantener el equilibrio drama- comedia sin caer en el desvarío que más tarde nos traerían los setenta. Puro entretenimiento, el film es la versión del héroe positivo, alegre y cuasi-festivo del peplum tessariano, ahora residente en los parajes almerienses. Irradiando, además, un espíritu aventurero burlancastiano, “Una pistola para Ringo” se convierte en alternativa más que decente de la incipiente y exitosa propuesta de Leone.


Asistimos con esta película a la primera reunión de la troupe Tessari (aunque alguno ya apareciera en “Los titanes”, caso de Giuliano y Fernando Sancho, por ejemplo). Giuliano Gemma, Lorella De Luca (esposa de Tessari en la vida real), Fernando Sancho, Nieves Navarro, Manuel Muñiz “Pajarito”, George Martin, Antonio Casas y Nazzareno Zamperla (en ocasiones sustituido algún miembro por otro como George Rigaud) coincidirán en otros films del director. Hasta el mismo Tessari se une a su equipo actoral. En la cinta que nos ocupa, como hombre de la banda de Fernando Sancho (repite además en “El retorno de Ringo” y se le puede ver también en “Kiss Kiss Bang Bang”). Aquí es el rebelde del grupo, el “metecizaña”. Una muestra más de la ironía que caracterizaba al director.


Tessari haciendo de las suyas

Un grupo de bandidos mexicanos roba un banco y en su huida, perseguidos por el sheriff (George Martin) y sus hombres, se refugian en una hacienda tomando como rehenes a los que viven allí. La hija del dueño (encarnado por Antonio Casas) es la prometida del sheriff (Lorella De Luca), así que éste, desesperado, recurre a Ringo “Cara de Ángel” (Giuliano Gemma), al que tiene preso en su oficina, para que vaya a la finca haciéndose pasar por un fugitivo.



Fernando Sancho



Cortijo de El Romeral (Níjar, Almería)
Pozo de los Frailes (Níjar, Almería)


Giuliano Gemma inaugura su sobrenombre, con el que ya se le conocerá, Ringo Facciadangelo, Cara de Ángel. Ringo es un nombre con una tradición importante en el western (fue uno de los primeros personajes interpretados por John Wayne); por tanto Tessari homenajea al género y Giuliano hace su particular tributo al Burt Lancaster de “Veracruz” (y de los mares). La mezcla de ambos originará un nuevo arquetipo de pistolero que se caracteriza principalmente por la precisión en el disparo, pero también por sus piruetas, ya sean manuales o de cuerpo entero, y por su astucia o inteligencia (rasgos definitorios también, en su mayoría, del protagonista de “Los titanes”, el peplum que unió por vez primera a Tessari con Giuliano). 


Burt Lancaster en "Veracruz"


Ringo se convertirá, como los antecesores cowboys de los que bebe, en ídolo de los niños de su época. A esto contribuye seguramente el hecho de que sea un héroe “blanco”, es decir, sin maldad, pero pícaro, y autorizado para todos los públicos: bebe leche en vez de whisky, juega al sambori o rayuela con los niños... Su complexión atlética le ayuda. No hay más que fijarse en la escena de su llegada a la hacienda, saltando del caballo, mítica. “Es cuestión de principios”, como “Lo debo pensar” en “Arizona Colt” (y que luego el propio Tessari autoparodiará en “Kiss Kiss Bang Bang”), será frase recurrente de nuestro Cara de Ángel, sobre todo para hacer enfadar al capo de los bandidos. Esta estilización, este encumbramiento de tópicos, mitificación al fin y al cabo, entronca a Tessari con Leone, su otrora compañero de libretos y dirección.

Además de Ringo, el personaje estereotipo que hay que celebrar es el de jefe mexicano. Inmenso en su caracterización de bandido ora despiadado, ora cascarrabias, Fernando Sancho forja un personaje realmente entrañable. Con esa risa sonora, su lenguaje (en la versión italiana dice algunas palabras en castellano: “Quieto, hombre”, “Adiós”, “¡Vamos!”, “Adelante”, “Buenos días”), su acento, ese bolsón donde mete el dinero que roba al banco al principio del film y que lleva con él a todas partes... En realidad, a veces raya la caricaturización, pero, cuando sucede esto, Tessari resuelve la papeleta introduciendo escenas tensas y así alcanza enseguida el equilibrio tonal. De este modo, se puede ver indistintamente a Sancho lanzando graciosos improperios a Ringo (“Maldito hijo de la matraca”) o matando cada día a un trabajador de la hacienda para mandárselo al sheriff. Tessari no nos deja descansar. Nos hace ver con estos tejemanejes que todo, en verdad, es una farsa.



Carlos Aguilar, en su novela “Coproducción” (Ed. Valdemar, 1999), le rendirá homenaje, palpándose su esencia en el personaje de capo de los gitanos (novela recomendable para los amantes del spaghetti western, pues reconocerán muchos guiños y personajes).

Otro personaje a destacar sería el interpretado por el gran Antonio Casas. Un hombre educado, exquisito, que con sus buenos modales ablanda el corazón de la forajida Dolores (Nieves Navarro, guapísima aquí) y la “reconvierte”; la viste incluso de señora para la celebración de la Nochebuena, ante los incrédulos ojos de su hija y de los bandidos. Dolores, cansada de la rudeza con la que la trata Sancho, se siente bien con el patrón de la casa y el cariño que éste le dispensa, de manera que no le importa morir por defenderlo.



Y a todo esto lo acompaña una música insuperable, obra de Ennio Morricone. 



Tema principal cantado por Maurizio Graf: 




En definitiva, director y protagonista crean un nuevo personaje-tipo -que sólo podrá interpretar Giuliano Gemma, por su rostro amable, sonrisa eterna, por su físico de atleta y carita de ángel- que decantará la carrera western de Giuliano hacia una línea de corte clásico y familiar, en la cual estará cómodo. Y se nota. Es por eso que inconscientemente el espectador siente a sus personajes, y por consiguiente, a él, cercanos. Como diría Sancho: “El muchacho... ¡me gusta!”



Gracias infinitas a Marco Fanciulli por las fotos de rodaje, y por extensión, a... Giuliano Gemma.




4 comentarios:

  1. Creo deducir, Belén, que esta es la reedición de un antiguo artículo tuyo para este blog. Corrígeme si me equivoco.
    Aunque Tessari y Leone en una primera etapa trabajaron codo con codo y compartieran género, las semejanzas que pudiera haber -por ejemplo- entre "EL COLOSO DE RODAS" y "LOS TITANES" yo las veo escasas. Para el caso, me quedo con la de Tessari, jovial, dinámica, circense, casi musical, siempre la he comparado con "EL TEMIBLE BURLÓN" y a ese rubio y gimnástico Giuliano Gemma con aquel Lancaster saltarín y sonriente.
    Tanto "UNA PISTOLA PARA RINGO" (muy bien desmenuzada por ti) como su secuela "EL RETORNO DE RINGO" (algo más sombría y complicada) aún no estaban "contaminadas" por la escuela Leone (como les ocurrió a muchos otros directores de "spaghetti westerns") y son del todo tessarianas. A mí, sin que sirva de precedente, me gusta más la segunda. En cualquier caso, la presencia en ambas de Giuliano Gemma con ese estilo suyo que se convirtió en sello, sin duda contribuyó a dotarlas de un cierto carisma, incluso de un ritmo especial, que sin él no hubiera sido posible.
    Un beso.

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    1. Sí, poco a poco las voy reeditando. Esta tarde proyectan la película en el poblado Mini Hollywood y ¡espero poder verla!

      Gracias por el comentario, Teo, veo que te conoces bien los films. Son diferentes... uno paródico, bueno, tragicómico; el otro de tono serio.

      Un abrazo

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  2. Bela postagem, sempre feita com muito carinho e muita pesquisa.
    Parabéns!

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